El 8 de marzo se celebra el día internacional de la Mujer, reconocido por la ONU y con el fin de conmemorar la labor de la mujer en la lucha por la igualdad y en su desarrollo íntegro como persona.
El día 8 está a las puertas y nosotros también lo celebramos con dos eventos especiales. Uno para ellas y uno para ellos. Pero también hemos pensado que es un buen momento para recordar un episodio de la historia: los primeros Juegos Olímpicos en los que una mujer pudo competir.
La idea de que el deporte era una cuestión únicamente masculina ha dificultado a lo largo y ancho de la historia el acceso de la mujer en el ámbito deportivo profesional. Ya en la ciudad de Olimpia, el deporte era un terreno completamente vetado para las féminas, tanto es así que incluso se les prohibía asistir a los juegos si estaban casadas. Solo las mujeres solteras podían deleitarse con el espectáculo del deporte puesto que las casadas no debían ver los cuerpos desnudos de los atletas en la competición.
Fue en el año 1900 cuando por primera vez se permitió la participación femenina en unas Olimpiadas. Sería en París y en las modalidades de golf y de tenis. Pierre Cubertin, fue responsable de aquellos juegos y aunque concedió la entrada a la participación femenina también dejaría claro que su presencia resultaría antiestética e incorrecta. La primera mujer laureada en tenis fue la Sra. Cooper de Inglaterra.
Anécdotas como esta son las que nos facilitan entender un poco mejor la historia y lo que es más importante, entender el presente. Se ha recorrido mucho camino desde entonces y probablemente muchas de nuestras olímpicas sonrían al escuchar lo que un día significó la competición para sus antecesoras.
El PRO considera que lo importante es ser consciente de la historia, de los logros que se han ido adquiriendo a lo largo del tiempo y te anima a disfrutar del presente y luchar por un futuro más justo para todos.
PRO 8 de marzo. Por ti.

